El sol es necesario para la vida, pero también puede ser perjudicial para los ojos. Los ojos claros, como los grises y azules, son mucho más sensibles a la luz solar y, por tanto, más susceptibles de sufrir daños por el sol. Si tiene los ojos claros, es fundamental que los proteja de la luz solar para evitar daños a largo plazo.
En este artículo, explicaremos por qué los ojos claros son más sensibles a la luz solar y compartiremos algunos consejos de protección para los mismos.
¿Por qué los ojos claros son más sensibles a la luz solar?
La razón por la que los ojos claros suelen ser más sensibles a la luz solar que los oscuros se debe al epitelio pigmentario de la retina, no al color del iris. Se llama pigmentario porque contiene pigmento, una molécula cuyas células absorben la luz e impiden que rebote en el ojo.
Sin embargo, debido a la genética, no todo el mundo tiene la misma cantidad de pigmentos. Por tanto, la respuesta a nuestra pregunta tiene dos posibilidades: si hay mucho pigmento, la luz que entra en el ojo será bien absorbida. Si no hay suficiente, se refleja más luz en el ojo, lo que provoca una saturación de los receptores.
Como consecuencia, la poca cantidad de pigmento en el fondo del ojo determina que los ojos sean más sensibles a la luz, una situación que se da con más frecuencia en ojos con iris más claros, como los ojos azules o verdes.
Lo que el sol hace a nuestros ojos
Nuestros ojos tienen una tolerancia limitada para absorber los rayos solares; la luz solar emite una gran variedad de rayos, entre los que destacan los de alta energía, conocidos como radiación ultravioleta (UV), que son los responsables del bronceado y envejecimiento de la piel y uno de los que más daño ocular causan.
Debido a que se acumulan en diferentes estructuras del ojo, las radiaciones infrarroja y ultravioleta son las más peligrosas para nuestra salud visual. Una de las peculiaridades de la relación sol-ojo es que el daño de la radiación ultravioleta es acumulativo y permanente.
Las estructuras oculares que pueden verse afectadas son diversas y, en la mayoría de los casos, están relacionadas con su carácter acumulativo en el tiempo. Las molestias y lesiones en la córnea y la superficie ocular, como la pterigión o la pinguécula, que es el crecimiento anormal de la conjuntiva sobre la córnea que puede aparecer en uno o ambos ojos, son los problemas más frecuentes.
Algunos daños que puede causar el sol a los ojos
En relación con lo anterior, las patologías tienen buen pronóstico si se tratan a tiempo. Las personas que pasan mucho tiempo al sol del mediodía, cerca de la playa o en la montaña, como los surfistas, esquiadores o pescadores, son especialmente vulnerables.
A continuación, le dejaremos varios tipos de daños que puede provocar el sol a sus ojos:
- Sequedad ocular: el sol también puede provocar sequedad ocular, que puede derivar en queratitis, una inflamación de la córnea causada por la sobreexposición a los rayos UV, ya sean artificiales o naturales. Es el equivalente ocular de las quemaduras solares, que suelen causar dolor, lagrimeo y fotofobia intensa. La fotoqueratitis es un tipo de queratitis que aparece tras una exposición prolongada e intensa a los rayos solares.
- Enfermedades oculares degenerativas: la luz solar también acelera el envejecimiento de los ojos. La catarata y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una patología del centro de la retina que provoca un deterioro progresivo de las células y del epitelio pigmentario de esta zona del ojo, lo que lleva a una pérdida gradual de la visión central, son dos enfermedades que pueden aparecer precozmente si no nos protegemos bien.
- Lesiones en la retina: la exposición prolongada al sol puede provocar lesiones agudas.
Además de lo anteriormente expuesto, debe tener cuidado con otras lesiones más graves, como tumores malignos en los párpados o tumores conjuntivales.

Sin cobertura, la zona de los párpados es extremadamente sensible y difícil de proteger. Es por ello por lo que debe estar atento a cualquier anomalía en la zona, como bultos, hemorragias, problemas de cicatrización o hinchazón del párpado.
Consejos para proteger nuestros ojos
Aunque los ojos claros son más susceptibles a los daños solares, hay algunas formas de protegerlos.
- Evitar la exposición solar: entre las 12 y las 16 horas, cuando los niveles de radiación son máximos.
- Crema solar: aplicar regularmente este producto en los párpados y el contorno de los ojos, y protegerse con sombreros, gorras o sombrillas, entre otras cosas.
- Utilizar gafas de sol homologadas: de nada sirve llevar gafas de sol si no ofrecen la protección adecuada (deben tener el sello CE, que indica que están fabricadas conforme a la normativa europea). Según el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas (CNOO), el 30% de las gafas que se compran no tienen controles sanitarios. Comprarlas en los centros sanitarios de las ópticas garantiza que los filtros son eficaces para bloquear la radiación ultravioleta e infrarroja.
- Revisiones oftalmológicas: se recomienda realizar revisiones oftalmológicas periódicas para descartar cualquier anomalía en las estructuras internas y externas del ojo. Si sospecha que ha estado expuesto a demasiada luz solar, debe acudir a un oftalmólogo lo antes posible. El oftalmólogo puede examinar los ojos en busca de daños y recomendarle un tratamiento adecuado para ello.
Los ojos claros son mucho más sensibles a la luz solar que los oscuros, es por ello por lo que debe tomar precauciones adicionales para proteger sus ojos del daño solar. Nuestra recomendación es usar gafas de sol y un sombrero, ya que pueden ayudar a proteger los ojos del sol.
También es importante recordar que la luz solar se refleja en superficies como el agua, la nieve y el suelo, por lo que se debe llevar gafas de sol aunque no esté expuesto a la luz solar directa.